Relajación muscular y neuromuscular y sus beneficios

Magalí Cazenove Osteopatía

Unos de los efectos más conocidos del masaje terapéutico es el que comúnmente llamamos relajante, el cual prepara el cuerpo y facilita para el tratamiento osteopático estructural cuando conviene.

Los pacientes entran explicándome que por culpa del estrés tienen contracturas en cuello, nuca, zona alta de los hombros, entre los omoplatos etc. Y muy pocas veces señalan las zonas de los glúteos y lumbar en relación con el estrés aunque estén sobrecargadas.

Suelo preguntar al paciente cual sea la dolencia por la que consulta si mejora con el reposo o con la actividad. En función de la respuesta aplico el tipo de masaje acorde con las necesidades mecánicas, fisiológicas, psicoemocionales del momento.

Por experiencia un 80% suele mejorar con la actividad. En estos casos reparto la sesión entre quiromasaje y/o terapia neuromuscular, osteopatía estructural y osteopatía cráneo sacral.

Para los 20% que mejoran con el reposo, hago un repaso exhaustivo del historial clínico y prefiero aplicar masaje del tejido conjuntivo, tratamiento osteopático visceral y si es posible estructural.

J.A, varón de 50 años lleva una vida muy estresante y sólo es capaz de desconectar de su vida laboral cuando se aleja de la ciudad y recorre las montañas del mundo entero. No pudiendo cambiar su estilo de vida un día se dio cuenta que necesitaba poder desconectar entre escapada y escapada.

Llegó recomendado por un conocido suyo. Llevaba tanta tensión que no podía dejar de apretar la mandíbula, el cuello metido entre los hombros y los ojos hundidos y enrojecidos. En aquel entonces el tratamiento sólo se limitó a quiromasaje en la espalda cada vez más profundo reduciendo así la tensión general, en el cuello y la cara. Luego le estire las zonas lumbar, dorsal, cervical, los glúteos, isquiotibiales, psoas iliaco, cuádriceps.

Cuando se marchó estaba convencida que no volvería a pesar de mis recomendaciones. La sorpresa fue que dos semanas más tardes cogió cita y llegó sonriendo. “Después del masaje dormí como hacía años. Durante tres días nada me afectó.” Hoy en día J.A es uno de mis más fieles pacientes. No deja pasar más de tres semanas entre dos sesiones. Alternamos entre quiromasaje y neuromuscular para relajarle, en función del día de la semana y sus actividades previstas. Hemos conseguido mejorar la movilidad de su cuello y del resto de la espalda con las movilizaciones articulares y los ajustes osteopáticos. Muy pocas veces sufre de cefaleas y no ha vuelto a tener un lumbago.

Relajarse, desconectar del ritmo frenético es esencial para todos. Dedicarse una hora de vez en cuando impacta favorablemente sobre la fisiología y la salud.